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09 oct 2012 0 comentarios Redacció

Una cesta llena de otoño

La cocina catalana está basada en los productos de temporada, de tal forma que es habitual ver pasar las estaciones por las cartas de los restaurantes y los mercados. El otoño es la época de las setas, las castañas y los fesols (judías blancas). Empieza también los días del año en que se comen los panellets, un dulce típico catalán, y es cuando los amantes de la cocina empiezan a preparar conservas como el dulce de membrillo. Es el momento de la cocina más elaborada.

A continuación, y con ayuda de la Gastroteca, os ofrecemos una selección de algunos de los productos que más se compran y se cocinan en los días previos al frío.

Las setas, las reinas de la fiesta

El alimento más otoñal es, sin duda, la seta, cuya recolección cuenta con muchos adeptos en Catalunya. Solas o acompañando algún guiso, arroz o ensalada son deliciosas de cualquier manera.

El rebozuelo se conserva muy bien, es firme y tiene forma de embudo. Aunque se puede comer crudo, cocinarlo es muy fácil y sirve para acompanyar guisos de carne y pescado.

El níscalo, una de las setas mejor valoradas en Catalunya, tiene la carne suave y huele a bosque. La mejor forma de prepararlo es a la brasa o salteado con ajo y perejil.

Otra seta muy sabrosa, que se ha puesto de moda en nuestra cocina en los últimos años, es el boletus. Crece en verano y en otoño, y se puede comer a la plancha, crudo o en salsa.

En Catalunya, la tradición de las setas está tan arraigada que hay muchas ferias y jornadas gastronómicas dedicadas a ellas. Algunas de las que se celebran en estos meses:

El fesol de Santa Pau

Éste es, sin duda, el producto más característico de la cocina volcánica, junto con los  naps negres y el requesón, entre otros. Los fesols de Santa Pau se cuecen enseguida, tienen una piel muy delgada y son muy sabrosos. Se recolectan en septiembre.

Y, al igual que la mayoría de productos gastronómicos, tienen una feria, la de Sant Antoni. La próxima edición es el 20 de enero de 2013.
Un buen lugar para degustarlos es el restaurante Cal Sastre, así como todos los restaurantes del club de Turismo Gastronómico: http://www.act.cat/programes/clubs-de-producte/club-de-turisme-gastronomic/

Los panellets: un plato dulce para cocinar en familia

Harina de almendras, azúcar, huevos, agua y piñones. Esta base y un poco de imaginación basta para hacer panellets en casa. Si además añadimos pistachos, café o coco obtendremos variedades más originales. Y si queremos darle un sabor exótico podemos añadir curry y una pizca de nuez moscada.

La castaña, un alimento más versátil de lo que parece

Guilleries-Montseny, Corredor-Montnegre, Empordà, Garrotxa y Conca de Barberà, especialmente la sierra de Prades. Éstas son las zonas de Catalunya donde las condiciones climatológicas son más favorables al castaño y de donde provienen la mayoría de castañas que consumimos.

A pesar de que hace sólo unos años se comían tostadas o hervidas, desde hace años y gracias al impulso de comarcas como la Garrotxa, ahora las podemos encontrar en forma de puré, de postre o acompañando platos de carne. El mercado y la fiesta de la castaña de Vilanova de Prades se celebran entre el 27 y el 29 de octubre.

El dulce de membrillo, un postre que se prepara en octubre

Ahora es el momento de recoger el membrillo del árbol y de ponerse a cocinar el dulce de membrillo para conservarlo todo el año. Añadiendo azúcar, agua y limón y haciendo hervir la mezcla un buen rato obtendremos una pasta agridulce que, acompañada de queso, se convierte en un postre delicioso. La receta del dulce de membrillo, aquí: http://www.gastroteca.cat/ca/fitxa-receptes/codonyat/

Todos los productos de los que hablamos en este post se pueden encontrar en los mercados locales de Catalunya en otoño.
Fotografía destacada: Fruites i verdures Molins. Mercado de la Concepció de Barcelona.

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