Arrossars segats
01 ago 2012 1 comentario Lídia Penelo

Salinas y pájaros en el Delta de l’Ebre

Para disfrutar de unas horas en la zona húmeda más extensa de las tierras catalanas, el Delta de l’Ebre, cualquier día es bueno. Da igual si es un sábado, un domingo o un martes, lo más importante es que no haya nubes, que no sople el viento y que tengáis ganas de mirar.

Parque natural desde 1986, el Delta de l’Ebre va sumando poco a poco nuevos observatorios que ayudan a conocer mejor su biodiversidad. Y es que sus cerca de 8.000 hectáreas de extensión lo convierten en el humedal más importante del Mediterráneo occidental, después de la Camarga (parque regional francés), y el segundo de España, después del Parque Nacional de Doñana.

Uno de los miradores del Delta

El último equipamiento que se ha sumado al parque es el Espai Delta, ubicado entre la laguna de la Tancada y las antiguas salinas de Sant Antoni. Se trata de un equipamiento pensado para preservar la fauna y la flora de este punto y explicar sus características. Por ello las instalaciones incluyen un centro de interpretación de la naturaleza de las Terres de l’Ebre con una puesta en escena actual y con recursos de última generación.

Uno de los valores añadidos de este nuevo observatorio es haber recuperado 16 hectáreas de una antigua piscifactoria gracias al programa Life de la Unión Europea, y cuenta también con un espacio en el que se recrean las salinas a gran escala para explicar qué son y qué finalidad tienen. Además, para impartir diferentes talleres didácticos hay aulas y una zona lúdica en la que también se puede practicar la pesca. Las instalaciones están coronadas por una terraza que ofrece una panorámica de 360 grados para disfrutar de la riqueza del lugar. En este punto podeis pasar el rato observando las numerosas aves que viven allá, con prismáticos o sin ellos.

La Punta de la Banya

Aprovechando que os habeis desplazado hasta la Tancada, vale la pena que os acerqueis a la Punta de la Banya. Por sus singulares características tiene el acceso restringido, excepto entre el 15 de julio y el 15 de septiembre. Si llueve mucho es mejor que no vayais, ya que es una zona fácilmente inundable. Pero si las circunstancias lo permiten vale la pena recorrer esta joya del Delta formada por un gran brazo de arena y pequeños islotes, que muchas especies han convertido en su madriguera para criar.

Los cinco kilómetros de arena que unen la Punta de la Banya con el resto del Delta se conocen como la Barra del Trabucador. En esta zona concreta no están permitidas la caza ni la pesca, pero sí el marisqueo, una actividad que os hará practicar un poco de ejercicio y estar en contacto con pequeñas especies que probablemente no encontrareis en las pescaderías.

Otro punto interesante para dar un paseo antes de volver a casa son las salinas. Las de Trinitat también se conocen como las de la Ràpita. Aparte de ser las más populares, son las más antiguas, y de ellas se extraen unas 25.000 toneladas de sal. Durante buena parte del día hay cubetas de concentración de sal rodeadas de pájaros, un auténtico espectáculo en el que los más tranquilos son los flamencos, unos habituales del Delta.

Comentarios

  1. Delta de l'Ebre dijo esto el 08 ago 2012

    Hola,

    Yo recomiendo a todo el mundo que visite l zona, la playa del Fangar.
    La playa es de arena fina, aguas tranquilas y poco profundas, ocupa unas 400 hectáreas en forma de silueta de flecha. Repleta de dunas, totalmente virgen, natural, aislada y sin servicios, uno no sabe si esta en una playa del Mediterráneo o ¡en el desierto del Sahara! Su inmensidad y belleza, le dan un carácter especial.

    ¡No os la perdáis!

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