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21 jun 2012 0 comentarios Òscar Marín

Navegando por la bahía de los Alfacs

En la bahía de los Alfacs, que la punta de la Banya protege con un larguísimo abrazo, se puede navegar de muchas maneras. Una de las más elegantes es a bordo de un velero clásico, dejándose llevar por el viento sin prisas resiguiendo los límites del Delta del Ebro, pero hay opciones más económicas como el kayak y la vela ligera. Todas las actividades se pueden concertar en la Estació Nàutica de Sant Carles de la Ràpita.

Para los más aventureros, la alternativa es hacer un bautizo de kitesurf, una modalidad de surf que consiste en dejarse arrastrar sobre una tabla por una gran cometa y que los más atrevidos combinan con acrobacias aéreas. También se ha puesto de moda el paddle surf, un deporte que ofrece la agradable sensación de caminar de pie sobre las olas sin alejarse mucho de la playa.

Kitesurf

Yo elegí una salida más pausada que aglutina gastronomía, paisaje y tradición. A las 11 de la mañana, como cada sábado, parte del puerto de Sant Carles de la Ràpita la barca de los Creuers Delta de l’Ebre en dirección a las mejilloneras de la bahía. El mar en calma permite disfrutar de una navegación tranquila a bordo del barco, mientras contemplamos la sierra de Montsià que nos saluda, invitándonos a hacer caminatas a pie con vistas magníficas sobre el Delta i el Mediterráneo.

Pronto divisamos las mejilloneras, un centenar de viveros donde cada año se producen cientos de toneladas de mejillones y ostras de gran calidad. Trabajan aquí unos treinta productores, entre los cuales está el Avi (abuelo) Agustí, que recibe a los viajeros en su “xiringuito” de color azul intenso.

Barca de la Ruta de las Mejilloneras

En las mejilloneras del Avi Agustí (hasta donde se puede llegar también en taxi marítimo el resto de días, concertando la visita), el anfitrión nos ofrece una degustación de las ostras criadas en la bahía y unos deliciosos mejillones cocinados al vino, todo acompañado por una copa de cava. El marisco no podría ser más fresco y las explicaciones del acuicultor no podrían ser más claras: “Estas ostras tienen un paladar único y nos lo dicen expertos de todas partes”. La mezcla de salinidades del Delta y la riqueza de nutrientes de las aguas de los Alfacs resultan ideales para la cría de los moluscos. Con un buen plato de mejillones y ostras, una copa de cava y buena compañía, es la ocasión ideal para hacer un brindis por los paisajes del Delta.

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