2008 - Isil - Sant Joan - Falles (40) (1024x683)
17 jun 2013 0 comentarios Redacció

La noche de San Juan en Catalunya

“Ni calor abans de Sant Joan, ni fred abans de Nadal, fan l’any bo i cabal” (“Ni calor antes de San Juan, ni frío antes de Navidad, hacen el año bueno y cabal).  Pese a que el calendario señala el 21 de junio como la fecha de inicio del verano, en Catalunya son las hogueras, los petardos y las verbenas de San Juan los que marcan la entrada a la nueva estación. San Juan es la noche más corta del año pero también una de las más celebradas en los pueblos y ciudades catalanas. Cuando faltan pocos días para la verbena, queremos hacer un repaso a las tradiciones que se celebran en nuestro país en esta festividad.

Las hogueras

El hecho de que la noche de San Juan sea conocida como la Noche del Fuego pone de manifiesto que este elemento es el protagonista por excelencia de la verbena. Esta festividad ha heredado del saber popular y de las prácticas paganas sus rituales. La costumbre de encender hogueras se relaciona con los antiguos cultos paganos al sol. Al fuego se le atribuyen propiedades purificadoras y renovadoras. También existe la creencia de que las llamas alejan los malos espíritus y los seres imaginarios que campan durante aquella noche.

Hoguera de Torredembarra.

La costumbre de encender fuego por San Juan está totalmente arraigada en nuestro país. A lo largo del territorio catalán se pueden contemplar hogueras muy diversas, desde las más tradicionales a las más singulares. Lliçà d’Amunt (Vallés Oriental) organiza el Girafoc, una impresionante hoguera de unos 20 metros de altura que la parte superior tiene una especie de hélice hecha con maderas. Cuando se enciende, el aire caliente que sube hace rodar la turbina y el fuego comienza a girar a gran velocidad.

Correfuego de Artés.

 En Les (Valle de Arán) se celebra la quema de Eth Haro, una tradicional fiesta alrededor del fuego en la que se enciende un tronco de abeto de unos 10 metros de altura en la plaza del municipio. Otros pueblos y ciudades acompañan la celebración de esta festividad con jornadas castelleras, correfocs, fuegos artificiales, toros embolados, etc., pero lo que nunca puede faltar es la coca de San Juan y los petardos.

La Llama del Canigó

“Del bosque de Canigó son los fallaires / que danzan, haciendo coetejar los aires / sus treinta encendidas fallas como treinta serpientes de fuego”, son los versos del poema Canigó de Jacint Verdaguer que en 1955 animaron a Francisco Pujades, habitante de Artes de Tec (Vallespir), a retomar la tradición milenaria de encender los fuegos de San Juan con la llama que emana de esta montaña.

La Llama del Canigó  en Cervera.

Cada 22 de junio un grupo de excursionistas del Círculo de Jóvenes de Perpiñán cogen el fuego que desde 1955 permanece encendido en el Museo de la Casa Pairal de Perpiñán y suben a la cima del Canigó para encender una nueva hoguera. Al amanecer del día siguiente, varios voluntarios empiezan a repartir entre varios pueblos y ciudades de los Países Catalanes la Llama del Canigó, con la que se encenderá las hogueras de la verbena.

La bajada fallas

La bajada de fallas es una tradición ancestral que se celebra en diversas poblaciones del Pirineo, principalmente en la Alta Ribagorza, Pallars Jussà y Pallars Sobirà. Los fallaires llevan las fallas, unos troncos resinosos de unos dos metros de altura, hasta la cima de la montaña y una vez encendidas inician el descenso hasta la plaza del pueblo donde se hace la hoguera. La tradicional bajada de fallas de Isil (Pallars Sobirà), catalogada como Fiesta Patrimonial de Interés Nacional, es una de las más espectaculares de Cataluña. Boí, Senet, el Pont de Suert, Barruera, Taüll y Llesp son otros lugares de la cordillera pirenaica donde también se celebra esta tradición.

Bajada de fallas de Isil. Fotografía de la Asociación de Fallaires de Isil.

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