Empar Moliner
Pça Llibertat, 23
11 may 2012 0 comentarios Lídia Penelo

Empar Moliner: “Nunca le diría no a un gran vino”

Los libros de Empar Moliner (Santa Eulàlia de Ronçana, 1966) hacen reír pero también arañan la conciencia del lector. De una manera sencilla, Moliner es capaz de presentar las pequeñas miserias de cada día sin maquillajes; entre sus libros, destacan títulos como Te quiero si he bebido o Desea guardar los cambios?.

La autora mantiene una intensa relación con el mundo del vino, y es una muy buena guía para conocer los caldos que se producen en Catalunya.

En tu última novela el vino y las viñas están bastante presentes. ¿Cuándo te empezaste a interesar por el mundo del vino?

Siempre me ha interesado, pero empecé a “estudiar” hace unos siete años.

¿Cómo has aprendido a apreciar las variedades y los matices del vino?

Probando, probando, probando cada día. Es un camino que no acaba nunca.

¿Con qué vinos disfrutas más?

No podría decir uno. Es como leer, es como comer, es como la música. Depende del día, de la época del año … Tengo etapas, eso sí. Disfruto mucho con la Borgoña, pero aún no la comprendo del todo. A veces, tengo un día tontaina y me apetece un australiano de estos tan golosos. En esta época me apetece mucho el Montsant. Disfruto, sobre todo con los vinos bien hechos y honestos. En el comedor de mi casa hay todo de botellas vacías que han resultado míticas por diferentes motivos. La mayoría son regalos. Cuando hago un libro y cobro derechos de autor, o cuando es mi cumpleaños me regalo o me regalan una botella de vino.

Recomiendas alguna escapada a alguna bodega que te haya parecido especialmente interesante? Rutas recomendables?

El de Capçanes, por ejemplo. Además, si vas al Priorat te emocionas con las las tiendas de vinos y los restaurantes. No es como en Barcelona, ​​que para encontrar un vino de Catalunya en un restaurante tienes que llevar un GPS.

¿Tu momento para tomar una copa de vino?

A las doce de la mañana, la primera copa. O haciendo un buen desayuno. Pero nunca le diría “no” a un gran vino.

¿Te has hecho un tratamiento de vinoterapia?

Sí, para hacer un artículo. No me interesa mucho un tratamiento que no incluya la vía oral.

¿Más allá de modas del enoturismo qué crees que ha provocado el estallido de los vinos catalanes?

El agotamiento que provoca la Riojitis. Es ridículo ir a La Rioja y encontrar vinos de la Rioja e ir a Catalunya y también encontrar vinos de la Rioja. La gente sensible ha entendido que consumir vinos de la tierra es una manera de querer a la tierra. Y al mismo tiempo ha visto que no tenía que hacerlo por patriotismo, sino porque tenemos vinos espectaculares.

¿Puedes hacer una lista de tus vinos imprescincibles?

Pero, ¿puede ser una lista ideal aunque no la pueda pagar? Adelante. Te diré los carísimos:
Sílex. Si puede ser, de antes de 2008, cuando Didier Daguenau todavía estaba vivo (pero he probado los hechos por el hijo y son espectaculares como siempre). Salon (lo he probado dos veces, ambas de piel de gallina). Substance (este, lo he probado una vez, de la mano de Pitu Roca. Fue increíble). Por razones emocionales (pero también de gustos) La Conseillante y Chateau La Evangile. Dejo a la consideración de la persona que me invite la elección de las añadas.

Chateau Hosanna.

Sot Lefriec y todos los vinos de la bodega Alemany i Corrió. Sobre todo, Principia Mathematica (muy bien de precio, pero muy pocas botellas, me parece que ya no quedan) por razones, también, sentimentales.

Gran Buig 98. Ànima Negra. Todos los de Álvaro Palacios sin dejarme ni uno. Recaredo y, ya puestos, Turó d’en Mota. Cabrida La Nieta. Batuta. Quella.

Y me dejo para el final, por si alguien tiene la bondad, La Tache.

¿Para hacer una bodega básica en casa, qué vinos recomendarías?

¿Para cada día? Paso Curtea, Camins del Priorat, Losada (Bierzo) Aalto (Ribera) … Vinos muy buenos que no son caros. Y envejecer alguno, si se tiene paciencia. Pero depende del presupuesto. Yo lo que haría es comprar una neverita pequeña (por ejemplo entre unos cuantos amigos). Vale unos 300 euros, quizás menos. Y tener copas Riedel, por ejemplo, dos de cabernet y dos de borgoña, si no quieres gastar más. Un abridor de los clásicos, en dos tiempos. Y un decantador, por si acaso. Y ningún sufrimiento, ni ningún complejo. Sólo ganas de pasarlo bien.

Yo, al principio, me apuntaba cosas en una libreta, cuando probaba. Para mí, una comida que va muy bien con un vino espectacular es la tortilla con pan con tomate, porque es bueno, pero no le quita protagonismo. Pero son cosas mías. Si no tienes neverita, puedes guardar las botellas en un lugar oscuro (no en la cocina) y fresco, y estiramientos. Yo, cuando vivía sola, guardaba las botellas de vino en el armario de la ropa.

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