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28 jun 2012 2 comentario Òscar Marín

En parapente por el valle de Àger

Resulta difícil describir la sensación de saltar desde la ladera de una montaña. Nos aseguran que no pasará nada, que el parapente nos levantará y nos sostendrá. Comenzamos a correr, el parapente se hincha y el suelo se aleja. A nuestros pies se abre el valle de Àger, una amplia depresión flanqueada por imponentes relieves montañosos, en la comarca prepirenaica de la Noguera. El corazón late con fuerza, pero pronto la paz del entorno nos serena mientras planeamos.

Se dice del parapente que es el aparato que  ofrece el desplazamiento más similar al vuelo de un pájaro. Sin carriles ni vías marcadas, sin peajes, sin motores, sin corazas que nos separen del sol y del viento, sobrevolamos el valle como las águilas y los buitres que extienden sus alas en estos parajes serenos de la sierra del Montsec.

Se puede decir que estamos en la capital catalana del parapente. Cada día hay nuevos aventureros de todos los países que llegan al valle de Àger con la ilusión de hacer un vuelo en parapente o en paramotor por paisajes que combinan acantilados y pendientes elevados con llanuras de gran belleza. Gracias a la oferta de vuelos biplaza que ofrecen compañías como Entrenúvols, sobrevolar el valle de Àger es una actividad al alcance de todos.

Parapente sobrevolando el desfiladero de Mont-rebei

El piloto se sienta detrás, el pasajero va delante para disfrutar mejor del paisaje, ambos bien atados al parapente. El instructor es quien guía y controla el aparato, con los conocimientos y la práctica imprescindibles para resolver cualquier incidencia que se pueda presentar durante el vuelo. El cliente sólo debe proponerse disfrutar de la experiencia. Hay diversos puntos en la sierra del Montsec desde donde lanzarse, pero el collado de Ares es el más frecuentado. Desde aquí despegamos, bien abrigados porque con la velocidad y la altura aumenta la sensación de frío, y alcanzamos sin dificultades los mil metros de desnivel.

Uno de los parajes más bellos que podemos sobrevolar es el estrecho de Mont-rebei, un gran desfiladero de siete kilómetros de largo y unos quinientos metros de profundidad abierto por el río Noguera Ribagorçana en las duras rocas calcáreas de la sierra del Montsec. Para saborear intensamente esta garganta magnífica, es necesario que las piernas nos lleven. Cuando bajéis del parapente, os recomendamos hacer la ruta a pie por el estrecho sendero que sigue el desfiladero, admirar con prudencia las aguas que corren al fondo del acantilado y observar con admiración los buitres y otros pájaros que anidan en los recovecos de estas paredes verticales. Una ruta muy recomendable para completar una jornada llena de emociones intensas.

Comentarios

  1. cheap dijo esto el 05 jul 2012

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