Visió submarina de les Illes Medes
05 jul 2012 1 comentario Òscar Marín

En barco alrededor de las islas Medas

A solo una milla frente a L’Estartit, en el corazón de la Costa Brava, un archipiélago de siete islas e islotes, las Medas, atrae a miles de submarinistas cada año a causa de la gran riqueza de sus fondos marinos. Desde 1990, las islas Medas conforman un área protegida, el parque marino más importante del litoral catalán, aunque se permiten el buceo recreativo y la navegación. Por eso, cuando se llega a l’Estartit, lo que más destaca es la presencia de submarinistas que pasan arriba y abajo por las calles de la población, del hotel al puerto o de la playa al hotel, y en muchas ventanas y balcones cuelgan bañadores y trajes de neopreno.

 

El Nautilus cerca de la Meda pequeña

Navegar en barco hasta las Medas es otra actividad estrella de esta costa, como nos explican en la Estación Náutica de l’Estartit, ya que se puede realizar cómodamente  en cualquier estación del año. Hay diversas embarcaciones que ofrecen este servicio, pero las más conocidas son los catamaranes Nautilus, que identificaréis por su color amarillo intenso. Su particularidad es que tienen instaladas unas ventanas bajo el nivel de flotación que permiten observar el fondo marino. El Nautilus parte cada día del puerto de l’Estartit para ofrecer un paseo por el litoral rocoso hasta la conocida Roca Foradada, un acantilado en la base del cual se abre un arco de roca por donde sólo los practicantes de kayak tienen el privilegio de pasar.

Antes de llegar, desde el barco se observan formaciones sorprendentes como la punta Salinas o el cabo de Utrera, rocas inmensas que las olas han modelado a lo largo de miles de años. También podemos ver playas recónditas como la cala Pedrosa. Llegados a la Roca Foradada, el catamarán se detiene para que todos los pasajeros puedan tomar la fotografía de recuerdo.

La Meda grande

A continuación, pone rumbo al sur para acercarse a las islas Medas. Durante la navegación no es extraño recibir el saludo de algún pez luna, que sube hasta la superficie y observa nuestra nave de lado. Con suerte, se avista algún delfín. Un cormorán sobrevuela el catamarán mientras en el horizonte se perfila el conjunto de islas, con la Meda Gran como protagonista, coronada por docenas de gaviotas.

Cada uno observará las islas con un estado de ánimo. Pueden resultar luminosas bajo el sol que las dora o dramáticas por su aridez, el viaje puede llegar a ser una aventura romántica o, incluso, un simple crucero turístico, pero la experiencia es imprescindible si llegáis hasta este punto de la costa norte de Catalunya. Lo que está fuera de toda discusión es que nos hallamos en una de las reservas de flora y fauna más importantes del Mediterráneo occidental, cosa que no resulta tan evidente desde la superficie como desde debajo del agua.

El Cavall Bernat y el Tascó Gros

Para poderlo comprobar, el catamarán se detiene cerca de la Meda Petita, una vez bordeados los islotes del Cavall Bernat y el Tascó Gros, que nos recuerdan vagamente a las islas de alguna exótica bahía oriental. Es hora de bajar por turnos y acercarse a las ventanas que permiten una visión submarina. El lecho rocoso está cubierto por grandes extensiones de Posidonia oceanica y hay una elevada concentración de meros, aunque no siempre es fácil observarlos. Ahora pasa una dorada, ahora una lubina. Los ojos de los niños se abren de par en par y se repiten los comentarios de sorpresa. Es una vivencia que, sin duda, no olvidaran en mucho tiempo.

Comentarios

  1. Joan dijo esto el 20 ago 2012

    Un article molt interessant. Gràcies.

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